domingo, 24 de mayo de 2009

KATANA

Soñé que despertaba y no era yo, era algo completamente diferente, pero era mi verdadero ser. Estaba acostado plácidamente en una hermosa cama opalina cuando una mano me levanto de mi letargo.
Estoy en un campo de lleno de gente, y de pronto aparezco brillante gracias a sol de mediodía, la mano que me dirige hace silbar mi sorda voz. Mi filosa y bríllate forma toca muchos cuerpos y de ellos se escapa a torrentes el bermejo liquido conjuntamente con sus vidas. Estoy feliz pues lucho por lo que creo justo, soy una extensión de mi dirigente, soy otra extremidad de él y soy su alma.
Soy aquello a los que los enemigos temen y los aliados esperan con presteza. Soy considerado el alma de un guerrero, me fundo con él le doy mi coraje, y el guerero me da la movilidad que necesito. Me ven como arte en tiempos de paz y como arma en la guerra, pero mi brillante faz es mi varadera identidad.
Me duermo nuevamente en mi cama opalina y despierto a la vida real con la necesidad tenaz de luchar por lo que creo justo, ya que esa es mi real naturaleza.
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