domingo, 14 de junio de 2009

En mi cumpleaños

La historia que les contaré a continuación sucedió un 10 de mayo hace aproximadamente 4 años. Mi Amigo Felipe y yo habíamos llegado a un pequeño pueblo en el campo, teníamos la intención de celebrar mi cumpleaños ese fin de semana. Felipe era todo un galán, un Don Juan empedernido con mucha práctica y mucho éxito. Por mi lado basta decir que era todo lo opuesto y me era complicado obtener una cita, pero soy perseverante.
Fuimos recibidos amablemente por la familia de Felipe, nos alistamos para salir a las fiestas de pueblo, Felipe estaba listo y decía que su pequeño soldado (refiriéndose a sus partes nobles) iría a la guerra, yo solo quería divertirme un poco y nada más. Llegamos a una de las tantas cantinas del sector, estaba llena de mujeres hermosas. Sus movimientos de caderas causaron muchos sentimientos concupiscentes, y de pronto la puerta se abrió y dejo entrar a la criatura más desagraciada que he conocido; sus cabellos hechos greñas, su nariz larga y en gancho, unos grandes lentes, sus dientes chuecos, su cuerpo uniforme y sin curvas, era como una tabla con dos cañas guaduas como piernas, y finalmente era completamente peluda. Vio a Felipe y no dudo un segundo en dirigirse a el como león a su presa. Felipe vio pavoroso lo que ocurría y en una osada movida, se dirigió a la mujer mas hermosa del lugar a la cual invito a bailar, esta estaba acompañada por otra chica.
Mientras Felipe y la hermosa mujer bailaban toda la noche, yo y la amiga de la hermosa mujer conversamos de todo un poco, ella me contaba las más insólitas historias de pueblo y yo le relataba esas sórdidas historias de la cosmopolita ciudad. De repente ella me confeso que era cuñada de la hermosa mujer, y que su hermano, el marido de esta llegaría pronto y era un hombre en extremo celoso. Mi cara de pronto palideció y fui directo donde se encontraba, la aparte de la mujer e iba a decirle lo que descubrí, cuando este me dijo –mi soldado desea acurrucarse en su trinchera-, y me aparto para seguir bailando. No paso y tres segundos cuando entro el marido de esta chica, su cara era la de un trastornado, se dirigió a Felipe y de repente irrumpí y quise dialogar con el tipo; mas lo único que gane fue un golpe que me tiro a los pies de la hermana de este tipo. Mi gran amigo solo salió corriendo del lugar mientras el tipo lo perseguía con un machete en la mano.
Por mío parte quede un poco soñado, al recuperar el sentido vi a la hermana del tipo tan cerca mío que me provoco besarla, ella pidió millón disculpas por la rudeza de su hermano, pero tenía que vengarme de él. me ofreció un lugar para descansar. Mi estado de mareo me obligo a aceptar su oferta, y al llegar a su domicilio me acosté y ella con sus suaves manos comenzó curar mi herida, de pronto me vi envuelto en sus besos, solo diré que fue la noche más maravillosa de mi vida, además también servía como venganza.
Antes de que la alborada se acerque deje a ese ángel y me dirigía a la casa de los parientes de Felipe no sin antes prometerle que volvería y advertirle que no la quería ver con nadie más. Después de unas cuadras reí al recordar lo que le dije, me parecía a su hermano. De repente Felipe me salió al paso este con su cara descompuesta pero sin un golpe, le pregunte que le paso y el de mala gana pero como queriendo sacar un dolor me conto lo que paso.
Dijo que el salió como alma que lleva el diablo de ese lugar y de repente no encontraba un lugar donde esconderse, el celoso marido estaba casi por alcanzarlo y hacerlo pedazos. De repente una mano salió de la oscuridad y lo alejo del peligro, era esa horrible mujer la cual le dijo:
– tu me gustas y te esconderé en mi casa, pero a cambio tienes que ser mío esta noche-
Después con profunda mueca de asco dijo:
–y tuve que hacerlo- y vi como por su piel corrió un escalofrió al recordar esos momentos. Casi esboce una sonrisa y me quería burlar de el, pero al darse cuenta de esto y para mantener su dignidad, Felipe dijo una frase que se convirtió en tabla de salvación de muchos “en la guerra y en el amor cualquier hueco es trinchera” y nos dirigimos donde sus parientes.

lunes, 1 de junio de 2009

Súcubo

Justamente fue en esta habitación de hotel donde hace mucho tiempo entendí que solo yo te quise, y aun hoy te sigo queriendo.
Recuerdo la noche que te vi por primera vez,  fue precisamente en la entrada de este hotel, tú necesitabas fuego yo un cigarrillo.
Le acerqué mi fosforera encendida. Sorbió un poco de humo y abrió una hermosa caja de plata –Toma uno y gracias por el fuego- el humo se deslizaba sensualmente fuera de su boca mientras la brasa del cigarrillo crepitaba.
Quise saber donde vivía y aproveche que la calle estaba casi desierta -si gustas puedo llevarte a tu casa-le dije en tono casi de ruego.
-No te preocupes- dijo ella –Se cuidarme mejor de lo que crees- y una sonrisa corrió por la comisura de sus carnosos labios. Fue la primera vez que  vi; su bien marcada elegancia europea, su  exuberante cuerpo, sus hermosos rizos tan negros como esa noche; y no pude apartarla nunca más de mi pensamiento.
Sigo revisando esta habitación en busca de algún rastro que me lleve hasta ti. Encuentro un pequeño libro de pasta amarilla en el librero cerca de la ventana.
Esta zona ya no es lo que era, veo el parque por la ventana, ahora es guarida de ladrones pero me acuerdo lo hermoso que estaba el día que te encontré en el piso
Estaba paseando por el parque cuando de pronto -¡ayayay! ¡Estúpidos tacones!- Era un  grito de mujer y provenía de cerca.
Cautelosamente pregunte-¿Quien  está por ahí?- buscando la procedencia del grito. Y la vi, en el piso.  Un libro de tapa amarilla estaba  cerca de ella –¿esto es tuyo…?- hice una pausa esperando a que me diga su nombre mientras le acercaba el libro.
Tomó el libro  y lo acerco a su corazón -este libro me es muy  querido, es como parte de mi vida- y vuelve a lanzarme esa sonrisa que me hipnotizaba –Me llamo Mina, por cierto-y la ayude a incorporarse 
–parece que estas lastimada, déjame llevarte hasta tu casa- insiste en parte por preocupación y en parte porque no quería dejarla escapar. Ella me mira y note que su piel pálida contrastaba con su presencia sexual.
-Tomare un taxi, tranquilo siempre lo hago- me dijo Mina -Pero me gustaría verte la próxima semana- guiñándome  un ojo y con voz sensual siguió hablando –a media noche- tan pronto como termino de decir eso asentí con la cabeza  y ella se fue en busca un taxi
Sigo registrando nuestra habitación y encuentro un periódico donde se habla de una ola de desapariciones de taxistas que  ocurrió hace 50 años. La fecha coincide con el día en que nos vimos por última vez; fue en esta precisa habitación.
Estuve ahí la noche acordada Conversamos en el parque y después me invitaste a este lugar. Tomamos un vino tinto y sin darme cuenta estaba en su cama, semidesnudo  y Mina tenías un liguero negro de encajes.
Medio ebrio y muy enamorado; acostado sobre sus piernas; mientras  besaba mi cuello le dije –eres un ángel, ya que los ángeles solo tienen el nombre-. Ella rio con una sonrisa sombría –estas completamente equivocado- dijo    -no soy un ángel sino todo lo contrario- y emitió rugido que heló mi sangre.
Parecía disfrutar de mi miedo  –mi apellido es Harker- y sin previo aviso mordió mi cuello. Sentí como mi vida se escapaba mientras Mina la succionaba
Hablando con una voz cada vez mas apagada, dije -detente yo te amo- .

 

La puerta se abrió de golpe y dos brillos resplandecieron -¡alto hay! ¡No te muevas o disparamos!- eran dos hombros con unas armas plateadas.
Soltando mi cuello aquel vampírico ser  los miro. Luego me susurro –eres solo una comida que quedo interrumpida- luego aquella  criatura saltó por la ventana.
El hombre más joven se acerco donde estaba tendido -Está mal herido debemos llevarlo- indico él. Tenía una pistola plateada y alguna cosa de cobre que colgaba de su cuello

-Ya está muerto- dijo la otra persona sin moverse de la puerta. -si no bebió toda su sangre la mordida lo matara- ingreso a la habitación y vi a un hombre entrado en sus cincuenta. Tenía una ballesta y una especia de medallón, alcance a ver esto:

medallon

Aquel hombre mayor me levanto y saco de ahí –este morirá antes que el sol aparezca-  dijo con una sentenciosa voz.
Yo quería morirme pero el joven dijo –nunca nadie se ha salvado pero esta podría ser la excepción- decidí ser el primero que viviría, viviría para liberarte de tu carga, de tu maldición.
Sobreviví el primer día, y el segundo y así hasta hoy. No dejé que me venciera el virus le gane porque te amo y te ayudare.
Gracias por el regalo que me diste aquel día, han pasado 50 años pero para mi cuerpo parece que solo hubiera sido 5 años, tengo agilidad, fuerza  y sentidos agudizados. Solo debo gastar cinco veces más dinero en comida ya que no sufro de la sed de sangre.
–Te tengo- encontré lo que buscaba tu mapa con tus rutas de alimentación, esta vez podre hacerlo. Una lagrima rueda en mi majilla, es por ti –lo hare no por venganza sino por amor Mina, aun cuando no me ames- este amor duele y dolerá aun después de tu liberación.