viernes, 31 de julio de 2009

El burgués

Un día le llevaron una rara especie de hombre ante su trono, donde se hallaba rodeado de cortesanos, de retóricos y de maestros de equitación y de baile

-¿Qué es eso?- preguntó.

-Señor, es un poeta.

Rey burgués de Rubén Darío

El burgués a muerto, que viva el nuevo burgués

Aquel que nace con su mente sin mancha ni firma,

Pero eso cambiara, lo adoctrinarán firmemente

Y crecerá queriendo trabajar automatamente

Amando al omnipotente jefe y quejándose,

Y soñando con algún día ser un jefe bueno.

Este será un típico jefe burgués, explotador

Y me criticara, me dirá, vago, sin trabajo;

Pero en el fondo sentirá envidia de mí

Porque yo si puede ser libre y no atarme

A las sagradas cadenas del condenante trabajo

Hare lo que realmente me gusta hacer

Y no para lo que fui programado a realizar

Me envidiara porque yo pienso, me quejo,

Hago el amor y golpeo con odio, pienso y olvido

A quien yo quiero y no a quien a mi me manden

Como lo hace el santo barón burgués.

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