jueves, 13 de agosto de 2009

Tener La razón

El diván es muy cómodo y la cantidad de muebles a mi alrededor dan al lugar un aire elegante. El hombre con la libreta se siente a mi lado y yo pienso que tal vez no quiera escuchar mis problemas, pero el diván me invita a expresar todo lo que me perturba.

Cierro mis ojos y comienzo a sumergirme en mis problemas, notando a primera vista que tengo una obsesión por siempre tener la razón, si no la tengo creo que todo me ira mal. Tanto así que miento cuando se que algo no es verdad o no conozco la verdad. Soy tan egocéntrico que pienso que mi verdad es absoluta y si alguien trata de rebatírmela siente ganas de estrangularlo.
De repente siento que toda la sangre se me sube a la cabeza, abro los ojos y trato de sentarme, el hombre con la libreta trata de decirme algo pero yo inmediatamente intuyo lo que dirá.
Dirá tranquilícese y trata de recostarse nuevamente, así que trato de hacerlo y sigo buceando en mi mente. No se por que pero el tener la verdad me hace sentir seguro, sentirme bien y que todo lo puedo. Es como tener el arma más poderosa con la cual puedo amenazar, a todos para que todos hagan lo que deseo. Recuerdo en una película en la cual un hombre tenía el poder y hacia que todos hagan su voluntad.

Sí seria excelente si todos hicieran lo que yo pienso, ya que se que siempre acierto es como ser un Salomón moderno. En cuanto al egocentrismo se que este es mesurado, tal vez lo que yo creo como un pequeño caso de egocentrismo es la envidia de los demás hacia mi. Ya que se que soy guapo, inteligente y todo un caballero, pero eso no lo entienden y por eso tal vez me envidien.


Las mujeres también me envidian, hablan de mí a mis espaldas. He salido con Vicky y con Camila, se que la pasaron bien, pero ahora dicen que no les gusto mi compañía. Me ha pasado antes incluso una vez me acusaron de que yo bese a alguien a la fuerza, ella era muy tímida yo la ayude a decidirse eso es todo. No entiendo el por qué todos mienten; es como una película surrealista y yo soy el protagonista.


¡Hey! No he terminado que ya se acabo la sesión de hoy, por que estos hombres me llevan a la puerta. Como que no es un consultorio de un psicólogo, que es una mueblería yo he venido a que usted me ayude. Y la libreta de anotaciones que tiene, tengo derecho a ver lo que escribió hay.

Como que es un factúrelo usted esta negando el derecho de un paciente. Déjenme no he terminado de hablar con el doctor, ya se que es raro que tengo un consultorio que se llame mueblería María Palito paro su deber es atenderme. Doctor… Doctor… ¡Doctor!
Publicar un comentario