martes, 1 de septiembre de 2009

la ley del campo

La luz de la luna llena iluminaba tenuemente el camino mientras se veía la silueta de los arboles. En la puerta de ingreso de la haciendo arrocera La Celestina, cerca del recinto boca chica llegaba en su caballo Terencio yagual, estaba vigilante de que se cumplieran todos los preparativos antes de pilar la cosecha.

—Hola don Terencio, como me le va—

Era la voz de Justino Torbay el capataz en jefe de La Celestina.

—aquí nomas don Justino miroleando haber como ta creciendo mi arrozal—

—Lindo ta creciendo patrón, lo que si le digo es que se cuide por que los Moncada andan por estos lares—

Terencio sabia que de ahora en adelante tenía que andar con más cuidado. Ya que los Moncada tenían jurada su muerte incluso antes de su nacimiento. Este se remonta a un asesinato de un tatarabuelo de las Moncada; se culpo a uno de los Yagual. Esta rencilla ha pasado de generación en generación.; así es en el campo la único inolvidable son las buenas hembras y los rencores.

—Tese tranquilo don Justino que Temistocles, mijo mayor ta rondando y ese, onde pone el ojo, pone la bala—

Don Justino reporto todo lo concerniente a la cosecha y a los jornaleros, cuando Terencio Yagual se entero de lo acontecido se despidió de Justino Torbay y se dirigió nuevamente al recinto Boca chico.

A los 15 minutos de camino Terencio sintió una angustia en el pecho y su mirada se perdió momentáneamente, esta estaba contemplando la hermosa luna que se reflejaba en una posa cercana. De repente un sonido como de relámpago rompió el silencio.

— ¡Un balazo de carabina! —

Terencio sintió miedo al escuchar el balazo tan cerca suyo, pero su sangre se congelo al escuchar la voz de su hijo.

—Esgraciaos quieren fregar a mi papa—

Terencio pensó lo peor, de repente una sombra se acerca a él. Suavemente agarra su revólver Smith and Weisson, regalo de su bisabuelo. Apuntan, contiene la respiración y…

La luna ilumina a la silueta y descubre que es su hijo, baja su arma y se acerca a él.

—Mijo que hace, dígame por que grito—

—Nada papa, es que uno de esos esgraciados de los Moncada lo tenía a tiro, y me lo baje de un plomazo—

—Aracho mijo, vamos a ver qué Moncada es el difunto—

Al acercarse descubrieron que se trataba de Tulio Moncada el patriarca de la familia.

—Mijo se Hechó al tulio ora si me lo van a buscar como bacalao en semana santa, tiene que irse a la ciudad o me lo van a matar—


Con un semblante tranquilo Temistocle Yagual dé dijo a su padre.

—Que paso papa yo de acá no me muevo carajo. Acá me pario mi mama y acá me han de comer los gusanos. Además yo tengo cita con la huesuda desde que mismo naci—

Los rencores no se olvidan fácilmente, eso es ley del campo.
Publicar un comentario