lunes, 7 de septiembre de 2009

Noches de Playa

La penumbra nocturna envuelve la bahía
y el mar refleja las luciérnagas de la ciudad,
aquellos faroles que alumbran el tenue malecón.

El arrullo de las olas nos invita la mar,
cual canto de sirena; que fue para Odiseo
perdición; a estos usurpadores terrestres.

La tenue brisa refresca lo suficiente la noche
y entre vino y carnes en medio del prometeico regalo
se recrea una bacanal moderna.

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