viernes, 3 de diciembre de 2010

aquella maquina del tiempo

A veces reniego, ya que la maquina del tiempo que todos tenemos incorporados siempre me deja atrapado en el pasado. Y es que no logro comprender por que existimos ciertas personas que no podemos avanzar fácilmente. Pero a que exactamente me refiero; pues al hecho de que cuando existe algún cambio grande en la vida, una partida, una nueva oportunidad que nos invita a lo desconocida, nuestro cuerpo opta por crear el sentimiento de nostalgia y se nos clava en el corazón.

Es sumamente difícil el aceptar que algo cambia, que todo cambia y cada vez corremos en direcciones diferentes. Esperando; tal vez en un futuro; encontramos nuevamente con quienes fueron nuestros incondicionales amigos o aquella persona con quien soñamos compartir la vida. El próximo paso asusta, y más aun si lo damos solo, sin guía ni ayuda. Pero es esa misma razón la que debe motivarnos a continuar nuestro camina hacia la consecución de nuestras aspiraciones y sueños.

Todos debemos encontrar la manera de superar esta nostalgia y seguir adelante, pues todo lo que paso nos convierte en lo que somos. Más si seguimos atrapados en el pasado jamás viviremos las nuevas experiencias que nos ayudaran a evolucionar y seguir adelante. Mi manera de hacerlo es escribir y analizar lo que siente dejar en el pasado todo lo bueno y malo. Seguir con a una pagina completamente en blanco, pero con el completo análisis delo he vivido, para no cometer los mismos errores y escribir cada vez cosas mejores.

Ha veces me preocupo mucho por la meta y con quien voy a llegar y con quien no; pero me he olvidado de lo mas importante. La meta te acogerá al final, pero el viaje es el que te enriquece y en cada puerto tendremos amigos, que nos acompañaran unos y otros se quedaran. Finalmente el tesoro más grande es que ellos nos dejan es su conocimiento y su amistad.

Jamás te quedes en el pasado, sigue adelante pues todo lo vivido te ayudara y mientras mas vivas en el presente y no te estanques en el pasado estarás mejor preparado para afrontar el presente. Y al final tendrás una gama de recuerdos y de lazos imposible de romper, pues ni la muerte los borrara y la nostalgia de los otros también será pasajera pues no te olvidaran, ahora sabrán que siempre te tendrán, como tu siempre tendrá a todos a quien conociste en esa gran maquina del tiempo llamada memoria.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Dulce suicidio

Porque es dulce tu amargura
y en tu promesa de olvido veo
la excusa perfecta para beber
mientras el punzante recuerdo se clava.

El dolor se ancha en mi boca
y ahoga el grito liberador;
con cascadas de dorada amargura
a la par de bocanadas de mortal humo,
mientras el rojo palpitante se hunde
en el atlántico del desamor.

Dejen ya en la barra al poeta
que entre humo y trago se muere
contando a todos su suicidio
pues él es libre de escoger
estar atado a su musa asesina.

domingo, 3 de octubre de 2010

Descripciones

Como se describe con palabras algo que solo se puede sentir en el corazo, y que te hace olvidarte que lo demas existe. Que palabras utilizar para enumerar la infinitud de sensaciones desconocidas y familiares que suceden a la vez, cuando tocas mi mano o me das un beso.

A pesar de que puedo llamar a las cosas por su nombre, y aun inventar nombres a cosas que no existen, no puedo describir esto que siento por ti, creo que a eso le llaman amor, no lo se, no es muy descriptivo, pero al no encontrar otra palabra asi llamara a esto.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Argos

El viaje, el hastió del viaje,

por cada faro que es divisado

la oculta peñas por el oleaje

emergen, y el bajel es golpeado


El miedo que atraviesa el viaje

ya que en oscura noche sin luna

o en solitario, oceánico paisaje;

la melancolía y la angustia se aúna


Pero al encontrar mi puerto amado

veo claramente su silueta delineada

su cielo cayendo en su rojizo hado

el viajante encuentra su única morada

domingo, 13 de junio de 2010

cita con el pasado

Un grito estremecedor que se confunde con el ruido de la lluvia, y aunque estoy en mi cuarto despierto empapado. Es mi sudor, similar al que sentí por vez primera esa noche, en la que viví la más horrible, bizarra, y macabra experiencia. Ya han pasado 10 años pero esos recuerdos no se han podido borrar de mi memoria.

Recuerdo como aquella hermosa ciudad era tragada poco a poco por el infierno, y sus calles; que esa mañana eran transitadas por cientos de personas; ahora estaban llenas de esos extraños seres y de otras abominaciones creadas por el conocimiento humano.

Mi cuarto esta oscuro, pero cada rincón parece esconder una de esas extrañas criaturas: sus cuerpos y caras mutiladas; sus ojos blancos; su hambre antropófaga.

Recuerdo los gritos estremecedores de aquellos que caían bajo los dientes y las manos de esos escalofiantes seres, y poco a poco los caídos iban perdiendo su humanidad. Sus rostros mutilados se ponían grises, sus ojos se tornaban blancos, era como ver a un zombi de una película de bajo presupuesto. Solo que estos eran reales y con un hambre irrefrenable de carne humana.

Perdimos a muchos mientras cruzábamos la ciudad en busca de una salida de aquella pesadilla encarnada llamada Raccoon City.

Cuando llegamos cerca de la estación de policía vimos a dos personas adentro, una perecía ser la hermana de uno de los ex miembros del grupo STARS Chris Redfield, recuerdo que la menciono una vez y me mostró su foto; creo que su nombre es Claire. El otro era un policía novato el cual fue enviado directo de la academia para ser parte del nuevo escuadrón S.P.F. del cual yo era miembro.

Quisimos entrar pero la puerta estaba trabada y al escuchar los aterradores gemidos que eran familiares para nosotros decidimos seguir; esperando que esos dos pudieran sobrevivir.

Al estar cerca de la estación televisora vimos un helicóptero en lo alto del edificio y decidimos entrar en el. Siguiendo la ruta directa llegamos a la puerta que daba al helipuerto, estaba cerrada y tenia una especie de cerradura de tarjeta magnética, quise sacar mi 9mm y disparare pero lo único que lograría era destruir nuestra única opción de escape. Decidimos separarnos para buscar la tarjeta que nos permitiría salir de aquel infierno.

Llegue a lo que parecía ser la oficina del director de noticias la cual tenia un gran ventanal, desde el cual se podían ver las oficinas de un diario local cerca de hay. Rápidamente comencé a buscar la tarjeta cuando se oyó el trizar de unos cristales, gire de inmediato pensando lo peor, y vi a través del ventanal intacto; como de una de las oficinas del periódico caía una criatura infernal y se estrellaba en el pavimento; para después reincorporase e irse del lugar. Mire como de ese mismo edificio salía Jill Valentine otra ex S.T.A.R.S. junto con alguna especie de mercenario, era un hombre joven y al parecer latino. Decidí seguir buscando la tarjeta magnética.

Volví a la puerta cerrada con las manos vacías y la esperanza de que alguien más hubiera tenido suerte. Otro superviviente la había encontrado en la habitación del conserje, también me entere de que no estábamos tan seguros ya que habíamos perdido a uno de los nuestros en manos de aquellos zombis que deambulaban por el edificio. Pasamos la tarjeta por el lector y la luz roja cambio a verde, sonó un clic que soltó el seguro y atravesamos la puerta, tras estar todos en la azotea decidimos cerrarla por seguridad.

Al ver la azotea completamente vacía y el helicóptero en buen estado sentí un alivio. Sabía que si no estaba la llave siempre podía encenderlo frotando un par de cables. Dando la vuelta al helicóptero vi el cuerpo del piloto sentado en el piso con la cabeza agachada, al acercarme movió la cabeza y pude ver que llevaba la llave en el cuello, y sus ojos como los de casi todo el pueblo estaban blancos; lo único que podía hacer por el era colocarle una 9mm en su cerebro. Apunte mi arma y jale del gatillo, se escucho un estruendo y el cuerpo del piloto cayo bañado en un charco de sangre que emanaba de su cabeza. Recogí las llaves y encendí el helicóptero; tan pronto como el último superviviente subió, eleve el helicóptero y dejamos Raccoon City.

Habíamos estado solo unos minutos en el aire y nos dirigíamos hacia donde aparecían los primero rayos de sol, de repente vimos un misil pasar a un lado de nosotros, al ver para atrás vimos otro helicóptero. También vimos como el misil poco a poco se dirigía hacia la ciudad, cayendo en ella y haciéndola desaparecer bajo un hongo radiactivo.

Después de presenciar esa horrible escena nos dirigimos a la base Ragithon. Al llegar fuimos conducidos a la enfermería, para después ser separados y llevados a lugares secretos, esa fue la última vez que vi a los sobrevivientes de aquel horror.

Creí que todo eso había quedado en el pasado, hasta hace algunas horas cuando recibí el llamado de Rebecca Chambers, el oficial más joven que había ingresado a los STARS; y otro posible sobreviviente de un horror igual al mió. Me Informo que “Umbrella”, la maldita compañía causante de todo aquel desastre biológico en Raccoon City sigue operando; y que necesita hablar conmigo. Tengo miedo de ir a la cita; de hablar con ella; puesto que se para que quiere verme. Me pedirá que me una a ella para alguna misión.

A pesar de todo se que es mi deber impedir que esa compañía juegue a ser Dios y que otra ciudad sea destruida y su gente sufra el horror que yo sufrí, se lo debo a los que perecieron en Raccoon City.

miércoles, 19 de mayo de 2010

El naranjo encantado

Muchos creen que las leyendas son solo cuentos para asustar gente, otros creemos que tiene parte de verdad y parte de mito; pero solo unos pocos creen que son verdad, por la simple y sencilla razón de que vivieron en carne propia esa leyenda.

Stalin es de esos muchachos que por casualidades del destino lo vivo en carne propio. Me entere de esta leyenda por su propia boca un verano mientras jugábamos futbol en una de las canchas del cerro del Carmen.

Mientras tomábamos un respiro Stalin señalo hacia unos enormes tanques de agua en la punta del cerro y me dijo .

-Vez esos tanques de agua en la punta del cerro

-Los veo- dije sin mayor importancia pero mirando fijamente. – ¿Y para que sirven?- pregunte con tono despectivo.

Stalin me miro sonriente y dijo –ahora para nada pero antes daban agua a todo el cerro y a parte de Guayaquil-

Mire de nuevo los tanques, esta vez con una mirada mas fresca y curiosa, como la de un niño cuando descubre algo por primera vez, mis ojos tenían ese brillo distintivo de la curiosidad y Stalin lo noto y me dijo –pero esa no es toda la historia, hay otra que solo pocas personas sabemos y te la contare- finalizo Stalin y me jalo de la camiseta para que lo siguiera.

Avanzamos por los callejones del cerro y llegamos hasta las bases de los enormes tanques, yo quede más que impresionado, 16 años y nunca me fije en los tanques en la cima del cerro pero, los tenia en frente.

-ves las bases y los espacios que hay entre ellas- me pregunto Stalin.

Yo solo asentí con la cabeza afirmativamente mientras imaginaba como seria jugar entre las bases de los tanques. Podría imaginarme jugando policías y ladrones, o a los exploradores.

Stalin rompió mi pacifica fantasía con una palabra que me helo la sangre -¡AQUÍ PENAN!-

De repente me llene de un gran temor y de una gran curiosidad, me atreví a preguntarle como sabia eso y el me conto el siguiente relato.

-Tenia 9 años cuando estaba jugando con Vicente un amigo de la infancia, de repente vio un resplandor en una de las esquinas y me llamo, yo acudió de inmediato.

Era una especie de hueco por el cual podíamos bajar, así que decidimos ir por una soga y unas linternas. De regreso al agujero solo conseguimos una cuerda muy larga y una linterna, así que sorteamos y yo gane el derecho de entrar a la cueva mientras Vicente cuidaba la parte exterior.

Descendí rápidamente por el agujero y pase varios caminos en Y. En apenas tres minutos estaba en el centro de habitación con un naranjo gigante, y las más grandes naranjas, le grite a Vicente lo que había visto y que las naranjas se veían sabrosas.

Decidí coger unas mientras Vicente me gritaba que le levara unas cuantas, tenia la funda en la que traje la soga así que metí hay las naranjas y me puse de regreso. Seguí la soga y pasaron 5 minutos pero no veía la luz, desesperado le grita a Vicente que jalara al cuerda al a que repondría que la jalaba con todas sus fuerzas, corrí desesperado y mi sorpresa fue grande cuando llegue a la habitación con el naranjo. Estaba cansado y decidí comer una naranja; paro antes de hacerlo la voz de un adulto me grito que no coma nada, que deje las naranjas de hay y salga corriendo; en tres minutos estuve fuera y don Carlos el tendero me dijo entre asustado y molesto que jamás vuelva a entrar hay.

Me conto que ese era el naranjo sagrado de los huancavilcas y nadie podía tocar sus frutos; que muchos chicos se perdieron desde que se fundo la ciudad en el cerro.

Al día siguiente fui al mismo lugar pero no había señales de la cueva- y callo con un silencio de sepulcro.

por mi parte vi el espacio con espanto y curiosidad. Cuando sentí que Stalin me jalo nuevamente de la camiseta.

-vamos a ver si ya están jugando- y se dirigió nuevamente a la cancha.

Vi por última vez los tanque, (ya que jamás he vuelto a ese lugar) y gritándo le dije a Stalin -¡pilas ya te alcanzo!

jueves, 15 de abril de 2010

adios Juglar ronco

Para Fernando Artieda
Te nos fuentes en quincena; guayaco sabido;
es que estando recién cobrados, pues
le cobraste a la vida todas las deudas;
todo lo que en alguna forma te fue negado.
La utopía de tu Ecuador para adelante,
El desarme de las guerrillas traidoras
La paz en este desolado planeta,
Todos esos sueños de muchacho pendejo
que jamás se olvidan ni aun en la vejez.

Les pagaste a todos tus deudores
a todos aquellos que fueron ejemplo para ti;
a Ernesto Cardenal, al che Guevara y
a todos los que murieron con la libertad en la boca,
tambien lo hiciste al plantar tu poesía e ideales
en los que hoy te honran y siguen tu senda.

Y te quedo el vuelto para subir al cielo
allá donde J.J. y CARR, tus panas
y con el pueblo al que tanto describiste
al que tanto celebraras en tus poetas:
cuenteros, contrabandistas, estibadores,
peroles putas, mariguaneros; toda esa la gallada
que con buena música y unas bielas
te esperan en ese rincón bohemio.

Tú cuerpo se nos ha ido pero la voz sigue viva
pues tu escritura nos habla la plena,
nos grita !Ahora solo nos queda Barcelona!;
Barcelona y tu literatura popular, inmortal.

lunes, 5 de abril de 2010

Inconformidad criolla

Parece ser verdad que los ecuatorianos somos unos seres verdaderamente extraños, no nos conformamos con nada o como dirían vulgarmente "no hay tusa que nos calce". Como buen ejemplo del ser humano nos interesa más nuestros propios intereses que los de los demás, como dice mi profesora de ética, debemos ver el bien común.

a que viene todo ese preámbulo, pues hoy tome un bus y al poco de subir la gente comenzó a reclamar indignada por la velocidad del chófer. como todos saben el día amaneció con un lluvia,lo cual hace peligroso que los carros vayan muy rápido.

muchos pensaran que el reclamo se debe a que el conductor iba a exceso de velocidad, pues todo lo contrario el conductor iba a una velocidad prudencial, pero como buenos ecuatorianos le pedían al Señor chófer que acelere, con la justificación de que algunos hacen carreras cuando quieres y justo ahora que tal vez podían llegar tarde manejaban con prudencia.

¿por qué el reclamo airado de la gente si lo único que hizo el chófer fue precautelar la salud de todos, es acaso verdad el dicho, "pala por que bogas y palo por que no". el chofer se uso furioso y con toda la razón del caso, los reclamos era un injusto castigo solo por pensar en el bien de los demás. Yo mostré mi cara de asombro, las personas pensaron que era en apoyo a ellas, pero yo defendí la posición justa del chófer.

Los pasajeros no saben lo que es tener la responsabilidad de tener la vida en sus manos, por eso piden velocidad en vez de seguridad, que torpes, miopes o faltos de noticias; tal vez no vean los accidente que ocurren todos los días. tal vez el destino me dio la razón, no lo se, pero de regreso vi a un hombre que aparentemente fue atropellado, por uno de esos imprudentemente que prefieren la velocidad antes que el bien de los demás.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Recuerdos de lanchas y fritada

Es raro ver cómo la ciudad va cambiando su cara. Las cosas que creíamos eternas se derrumban, lo viejo da paso a lo nuevo. Pero aquello que vimos de niños vuelve a revivir por breves momentos en nuestra memoria.
Uno de los recuerdos que más atesoro es uno que incluye a mi primo Daevis. Él es casi diez años mayor que yo, y lo considero como mi hermano mayor. Por eso cuando él salía al Centro yo siempre trataba de ir con él.
Por allá en el año de 1990 yo tenía unos siete años y mi primo rozaba los diecisiete. Como de costumbre salió al Centro. Le rogué tanto a mi mamá que me dejara ir con él que finalmente accedió. En esos tiempos yo vivía en Francisco Segura y la Octava; desde ahí cogíamos un bus de color plomo y rojo (antes cada línea de bus tenía un diseño y colores diferentes) de la línea 11 que nos dejaba en Colón y Rumichaca, cerca de “El castillo”, como nosotros hasta ahora llamamos a esa edificación por su peculiar forma.
Antes de la regeneración urbana y el Malecón 2000 existían al final de la calle Colón los muelles municipales. Luego recorrimos el antiguo malecón. Algo que no ha cambiado de lugar a pesar de la regeneración es la estatua del jabalí, donada por la colonia china en Ecuador; o la Rotonda, gran símbolo enclavado en el puerto de Guayaquil.
Pero otras cosas han cambiado, puesto que nosotros llegábamos hasta la estación del tren que quedaba frente a la ESPOL, justamente donde ahora se levanta el MAAC: allí existía un pequeño puerto hecho de tablones en el cual uno podía tomar una lancha que por tan solo cincuenta sucres lo transportaba a uno hasta el malecón de Durán, nunca había viajado en barco, así que para mí era una aventura viajar en lancha, me sentía como un explorador navegando por u mar desconocido y esperando llegar a destino conocido.
Una vez que llegamos Durán mi primo y yo disfrutábamos de una deliciosa fritada con chifles, cosa que no hago desde hace mucho tiempo. Luego de servirnos la fritada con chifles en una funda de papel para despacho (parecida a la de los churos) recorríamos el malecón de Durán, luego de poco tiempo nos encontrábamos admirando el barco propiedad del club El Pedregal. Era un barco grande, blanco y elegante como uno novia el día de bodas, y en la parte de atrás tenía un motor de paletas que me recordaba a aquellos barcos que surcaban el Misisipi en las películas de vaqueros.
Luego nos dirigíamos a comprar el boleto de regreso a Guayaquil. Todavía recuerdo el aroma del río y su brisa mientras la lancha navegaba, y yo disfrutaba tratando de descubrir de dónde salían esas plantitas que de vez en cuando se acercaban al barco.
Al llegar a Guayaquil, desembarcamos y con un poco de tristeza, pero con el estomago lleno, ahora teníamos que volver a nuestro hogar. Nos dirigíamos por la calle Loja hasta llegar a Baquerizo Moreno, donde cogíamos la 11 y retornábamos a casa.
En la actualidad la única forma de ir por el río es en el Morgan, y para cruzar a Durán se puede tomar uno de los tantos colectivos color amarillo; pero siempre existirá en mi recuerdo las lanchas que me llevaban hasta las deliciosas fritadas.

domingo, 21 de febrero de 2010

En la peña


Llora la húmeda noche de invierno

mientras en una cueva trasnochada

las tonadas del Ruiseñor de América

pueblan la mente de sus habitantes

borrachos, bohemios, poetas.


Desde este fecundo vientre de ideas,

la cerveza brota de infinita fuente

y la palabra fluye como la música

melodiosamente mustia de J.J.,

que se escapa del círculo de vinil

Pub - Bar


En la fría bruma de la ciudad sin nombre,

una mirada recorre la iluminada calle

y en el oscuro rincón se reúnen ellas,

las melancólicas almas, bardos del mundo

para elevar la palabra como céfiro.


Entre las notas melodiosas de los tiempos

y el dulce líquido que alegra los sentidos

brota la lírica refulgente que redime el espíritu

mostrando el reflejo interno de la ciudad

que se nos escapa, pero está en nuestra alma



sábado, 30 de enero de 2010

sombra sin hombre

La infinita hilera de faroles alumbran

la desértica calle de la existencia

y la silueta de la sombra se distorsiona

en un charco-espejo de invierno.


Sombra silente, parca, encogida

que se desliza como neblina

rectando en la ciudad muerta

mientras los habitantes fantasmas

no se fijan en su lento transitar

La copa

La solitaria copa de vino pide tiernamente

una catadora boca que la deguste lentamente

pero sigue sola en aquella mesa olvidada.


Poco a poco el vino se transforma

y el amargo vinagra cambia la copa

ahora no desea ser bebida, desea desaparecer.


Lentamente se acerca al abismal borde de la mesa

pero una piadosa mano la rescata

la lava y la llena de nuevo vino,

y otra vez sola, la copa, en aquella mesa

esperando a que una boca gentil

no deje que sea vinagre lo que antes vino fue.


El viaje


Recorro la acera palpitante

de esta Ítaca transportada.

De Ulises y su viaje me he apropiado,

de sus alegrías y sinsabores estoy impregnado.


El oracular libro su conocimiento me ha dado

y el vagabundeo de la vida terrena presenta:

las pequeñas alegrías, fugaces y apreciada

y las desgracias, abrazadoras y soportables.


las imágenes de este viaje inconcluso

son contadas por el interior rapsoda

y entre llanto, cervezas y consuelo

comprendo que el viaje es lo importante,

que el destino es solo un pretexto.

sábado, 16 de enero de 2010

llovizna

Una gota corre al costado de la botella
que contiene el blondo narcótico
mientras florece una remembranza,
estoy a tu lado buscando un portal
y nuestras manos como una sola,
mojadas por un invierno pasado.

El invierno volvió a este puerto
pero esta vez te dejo en otro destino
y mientras huyo de las filosas gotas
que tocan mi cuerpo,y me recuerdan
que mi mano es de nuevo incompleta,
que la lluvia baña solo la mitad de mí.

rocío de primavera



Las pequeñas gotas del roció primaveral
acunaron nuestros esperados encuentros,
y llena del dulce canto de las aves,
a la luz de la prematura alborada

Aquella fina capa desapareció de repente
y tu presencia se evanesció, como el roció
que antes acariciaba mi mano y que
ahora me cubría de una trágica nostalgia.

El fino rocío de esta primavera son agujas
que se hunden en mi temblorosa mano
mientras la siento con angustiante desnudez.

sábado, 9 de enero de 2010

soneto etílico

Amargo licor, refresca la mente

y mi piel sola, las hace añoradas;

de aquellas caricias tan olvidadas

afloran recuerdos prontamente.


Da el inicio de las noches amadas

el horizonte, naranja, silente;

el río turbio, refleja calmamente

la sombra de manos entrelazadas.


La mora torre fue mudo testigo

de aquella pasión que tanto devora,

esos deliciosos besos de higo.


nocturno ojo de plata, observadora

apuro mi ebria confesión y digo

“ella está en mi corazón, aun ahora"