sábado, 30 de enero de 2010

sombra sin hombre

La infinita hilera de faroles alumbran

la desértica calle de la existencia

y la silueta de la sombra se distorsiona

en un charco-espejo de invierno.


Sombra silente, parca, encogida

que se desliza como neblina

rectando en la ciudad muerta

mientras los habitantes fantasmas

no se fijan en su lento transitar

La copa

La solitaria copa de vino pide tiernamente

una catadora boca que la deguste lentamente

pero sigue sola en aquella mesa olvidada.


Poco a poco el vino se transforma

y el amargo vinagra cambia la copa

ahora no desea ser bebida, desea desaparecer.


Lentamente se acerca al abismal borde de la mesa

pero una piadosa mano la rescata

la lava y la llena de nuevo vino,

y otra vez sola, la copa, en aquella mesa

esperando a que una boca gentil

no deje que sea vinagre lo que antes vino fue.


El viaje


Recorro la acera palpitante

de esta Ítaca transportada.

De Ulises y su viaje me he apropiado,

de sus alegrías y sinsabores estoy impregnado.


El oracular libro su conocimiento me ha dado

y el vagabundeo de la vida terrena presenta:

las pequeñas alegrías, fugaces y apreciada

y las desgracias, abrazadoras y soportables.


las imágenes de este viaje inconcluso

son contadas por el interior rapsoda

y entre llanto, cervezas y consuelo

comprendo que el viaje es lo importante,

que el destino es solo un pretexto.

sábado, 16 de enero de 2010

llovizna

Una gota corre al costado de la botella
que contiene el blondo narcótico
mientras florece una remembranza,
estoy a tu lado buscando un portal
y nuestras manos como una sola,
mojadas por un invierno pasado.

El invierno volvió a este puerto
pero esta vez te dejo en otro destino
y mientras huyo de las filosas gotas
que tocan mi cuerpo,y me recuerdan
que mi mano es de nuevo incompleta,
que la lluvia baña solo la mitad de mí.

rocío de primavera



Las pequeñas gotas del roció primaveral
acunaron nuestros esperados encuentros,
y llena del dulce canto de las aves,
a la luz de la prematura alborada

Aquella fina capa desapareció de repente
y tu presencia se evanesció, como el roció
que antes acariciaba mi mano y que
ahora me cubría de una trágica nostalgia.

El fino rocío de esta primavera son agujas
que se hunden en mi temblorosa mano
mientras la siento con angustiante desnudez.

sábado, 9 de enero de 2010

soneto etílico

Amargo licor, refresca la mente

y mi piel sola, las hace añoradas;

de aquellas caricias tan olvidadas

afloran recuerdos prontamente.


Da el inicio de las noches amadas

el horizonte, naranja, silente;

el río turbio, refleja calmamente

la sombra de manos entrelazadas.


La mora torre fue mudo testigo

de aquella pasión que tanto devora,

esos deliciosos besos de higo.


nocturno ojo de plata, observadora

apuro mi ebria confesión y digo

“ella está en mi corazón, aun ahora"