lunes, 7 de febrero de 2011

El coronel tuvo quien le escribiera

Después de un largo viaje el coronel entro a su pobre hogar y lo primero que hizo fue buscar a su gallo, mas no lo encontró. Camino a través de su sala despojada de casi todos los muebles, de pronto se parao y dejo que su mirada viajara en búsqueda de su amigo emplumado. De pronto se percato que encima de una pequeña y apolillada mesa, que hacia las veces de comedor y estante, se encontraba un sobre.
El coronel cambio su semblante y se dibujo en su rostro una pequeña sonrisa, igual a la que aparecía todos los años el día 25 del último mes del año. Él esperaba que fuera la tan esperada respuesta sobre el reclamo que había hecho al ejército. Pero dentro del sobre encontró un gran fajo de billetes de alta denominación y una carta que decía lo siguiente.
Mi estimado Coronel, tal vez recibir esta carta con tal cantidad de dinero le sorprenda, pero para mi lo mas justo es darle este dinero como ayuda.
Tal vez no le suene el nombre de un tal teniente Márquez, de ser este el caso le pido que se acuerde de la batalla al lado del coronel Buendía, yo era su el segundo al mando. Recuerdo otra ocasión en que usted se vatio contra dos soldados para salvar mi inútil pellejo.
Ahora soy general del ejército y todo gracias a usted y sus enseñanzas, ahora que lo veo en esta angustiosa necesidad es poco de mi parte dejarle este dinero. Además hare lo imposible por que su reclamo sea escuchado y su pensión le sea al fin otorgada.
Me despido esperando que en una próxima ocasión pueda encontrarle en casa y así conversar y recordar los viejos tiempos.
P.D. Agradézcale a su esposa por el delicioso que me brindo el día que estuve de visita.

Por Christian Armijo
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