martes, 24 de mayo de 2011

paseo de sabado

Es extraño que ahora este rogando a Dios, Me creía invulnerable a esas cosas. nunca me trague nada de lo que pregonan en la Iglesia. Siempre pensé que un degenerado viola-niños era la persona menos indicada para hablar del cielo y del infierno, quién se salvaba y a quién se condena, pero este sábado quizás este en el mismo lugar que esos pederastas.

No digo que me haya violado un sacerdote, pero conozco casos de gente, por ejemplo aquel chico, Gabriel creo que se llamaba, que siempre tuvo actitud sospechosa. Era casi diez años mayor y le gustaba andar con niños, era un gran catequista y nos enseñaba de religión, pero el sacerdote jamás le quitaba la vista de encima.
-Recuerda que los pecados más viles parece que se encuentran en los placeres más deseados- era las palabras que le decía siempre el Padre Damián.
No me malinterpreten respeto al padre Damián, a pesar de ser un mentiroso y lujurioso (he visto como mira a las feligreses) siempre le he guardado respeto, desde pequeño cuando creía en las cosas que decía. Tal vez aún creo, pues pensándolo bien todos debemos creen en algo y no tengo nada más que a Dios para aférrame.
Hace unos pocos años Gabriel terminó gritando en la iglesia que por culpa de un tal padre Gemini era así. Según escuche de la señora Adela ― que ante todo es una vieja de mierda que nos destruye las pelotas, pero que en estos casos tiene información más veraz que la C.I.A., dela inteligencia británica o cualquier agencia de espias.― era el padre de la antigua parroquia donde el catequista vivía. En fin culpo a este padre de haberlo violado de niño y por eso ahora le gustan los niños a él también.
Este maldito sábado no debí salir de Alejandra, o Alicia, o como se llame la mujer con la que tiré toda la tarde y noche. No era una diosa, pero tenía un buen trasero, unas tetas acariciables, una mente muy abierta, un gusto musical excelente y una adicción al sexo solo comparable a su adicción por las drogas.
Creo que pronto me encontraré con el padre Gemino o con otros como él. Y no es que haya violado a un niño ni nada por el estilo, pero he hecho cosas malas, tal vez el robo, la venta de drogas, la fornicación con drogas y todas esos placeres perversos me hayan comprado un boleto directo al infierno. Tal vez otra de las razones sea que le daba a esta chica droga a bajos precios para cogérmela como conejo.
Pero la plata ya escaseaba y nos quedábamos sin comida, así que cuando Emanuel me llamó para que le deje una muga de Purple Haze y unas cuantas bolsas de perica (la cual rebajo con talco para tener mis propias ganancias), no tuve más remedio que vestirme e ir donde él.
al llegar a su casa vi que se está clavando a caraecascajo y ni siquiera me inmuto, a veces creo que es algo excitante, hice una especie de repulsión fingida y dejo la merca en la mesa cerca de donde el pobre adicto lloraba y esa sodomizado por Emanuel. Me pongo a pensar que tal vez yo estoy volviéndome un degenerado como ellos, pero ahora que lo pienso es solo que se me hacia raro, como dos mujeres besándose, pero realmente jamás desearía ser parte de esa experiencia.
Emanuel es mi mejor cliente, se podría decir que es mi fuente de comida, les brinda a un poco de drogadictos y maricones todo lo que le llevo. Y él qué gana: al muy degenerado le gusta comerse a los maricones y es mejor si solo lo hacen por la droga. Muchas veces me lo ofreció hasta que le dije que si me lo volvía a proponer nunca más le vendía. El me tiene confianza y sabe que jamás comentaría sus degeneraciones con otros, a veces incluso le consigo drogadictos, creo que por eso me sigue comprando a mi.
Sin aviso un estruendo se forma, la puerta se abre y veo a Javancho, el hermano mayor de caraecascajo, saca un revolver 38 y disparar patea a Emanuel en el pecho y este cae pesadamente luego. luego se escuchan tres tiros:
el primero fue a dar a la verga del degenerado luego Javancho lo vira y le da otro en el culo, finalmente apunta a su cabeza y el disparo entre los ojos casi desorbitados de Emanuel.
Los que tenían armas comenzaron a disparar, los que no buscaban una. Salí de ese antro de vicio cuando pude recuperar mi movimiento y a unas cuadras de allí caí rendido y con un balazo en el costado.

¡Ayuda! – gritaba con todas mis fuerza- tengo un balazo en el costado

De repente un patrullero paro.
-¿Qué paso, cómo te dieron el balazo? – preguntan ellos
-Iba caminando y de repente escuche disparos. Salí corriendo y caí acá- doy la dirección y mientras ellos revisan llega un ambulancia.
Tal vez la Iglesia se equivoque y tal vez Dios no me salvó: solo fue mi suerte lo que hizo que la bala no me mate. En todo caso si salgo de esta me dedicaré a otra cosa, tal vez la cachineria.
No le venderé a esos degenerados sino solo a los aniñados, tal vez así me aleje de problemas.
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