sábado, 3 de septiembre de 2011

entre fantasmas y canciones

Todos pasan frente a él pero nadie lo percibe, es como si no existiera. Se sientecomo un fantasma y mientras se llena de un sentimiento clandestinidad expuesta.Se detiene a observar a las personas recorrer el centro comercial y sepregunta. ¿Por qué están aquí? su mente crea un torbellino deideas, no entiende por qué estas personasse reúnen a ver la escaparates como moscas atraídas por el estiércol. Gastansus pocos ahorros o se endeudan solo para comprar ropa costosa, cuando puedenconseguir diseños similares a una cuarta parte del precio, pero sin lasetiquetas que demuestren que son “ropa de marca”.

Piensasi este sistema de creencias está bien o mal, si es correcto censurar a alguieno discriminarlo solo por ser más listo y comprar a menores costos.


De pronto, nole importa en lo más mínimo esas mezquinas opiniones. No le importa los concejosde un libro que dice cuales son las películas que se deben ver antes de morir. Las masas no decidirán porél, la televisión no decidirá por él y un autor de libros comerciales tampocolo decidirá.

Es suconciencia la única que decidirá lo que él debe hacer; que vestir, que ver, quecomer; solo el decidirá qué camino seguirá.

Laúnica forma en que pudo hacerlo posible es obedeciendo a sus pies y dejar que lo guíen, que sus instintos le indicaran el camino a seguir. Pero su miedoa cometer errores lo dominan, mas una voz en su interior le susurra a veces es necesario cometer errores para saber que lo son y de pronto su confianza se fortaleció.

Entoncesse dio cuenta que era libre, libre para hacer lo que desee y es justo ahí una epifanía; lo quesiempre deseo era algo humilde y sencillo pero a la vez revolucionarias; tuvoun poco de miedo pero no se retractaria pues alguna vez escucho “es mejor sermuerto, que un numero que viene y va.

El yano era un número y jamás volvería a serlo. Los únicos caminos que podia transitar era ladelirante libertad o la apacible muerte.


Desde ese día solo existió para él la tinta y el papel, pues era su forma de darlibertad a su alma, ya que moldeando la palabra no solo reclama su libertadsino que la compartía con todo aquel que deseara dejar de ser un numero queviene y va y se convirtiera en un fantasma de Canterville.
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