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Dulce suicidio

Porque es dulce tu amargura y en tu promesa de olvido veo la excusa perfecta para beber mientras el punzante recuerdo se clava. El dolor se ancha en mi boca y ahoga el grito liberador; con cascadas de dorada amargura a la par de bocanadas de mortal humo, mientras el rojo palpitante se hunde en el atlántico del desamor. Dejen ya en la barra al poeta que entre humo y trago se muere contando a todos su suicidio pues él es libre de escoger estar atado a su musa asesina.

Descripciones

Como se describe con palabras algo que solo se puede sentir en el corazo, y que te hace olvidarte que lo demas existe. Que palabras utilizar para enumerar la infinitud de sensaciones desconocidas y familiares que suceden a la vez, cuando tocas mi mano o me das un beso. A pesar de que puedo llamar a las cosas por su nombre, y aun inventar nombres a cosas que no existen, no puedo describir esto que siento por ti, creo que a eso le llaman amor, no lo se, no es muy descriptivo, pero al no encontrar otra palabra asi llamara a esto.

Argos

El viaje, el hastió del viaje, por cada faro que es divisado la oculta peñas por el oleaje emergen, y el bajel es golpeado El miedo que atraviesa el viaje ya que en oscura noche sin luna o en solitario, oceánico paisaje; la melancolía y la angustia se aúna Pero al encontrar mi puerto amado veo claramente su silueta delineada su cielo cayendo en su rojizo hado el viajante encuentra su única morada

cita con el pasado

Un grito estremecedor que se confunde con el ruido de la lluvia, y aunque estoy en mi cuarto despierto empapado. Es mi sudor, similar al que sentí por vez primera esa noche, en la que viví la más horrible, bizarra, y macabra experiencia. Ya han pasado 10 años pero esos recuerdos no se han podido borrar de mi memoria. Recuerdo como aquella hermosa ciudad era tragada poco a poco por el infierno, y sus calles; que esa mañana eran transitadas por cientos de personas; ahora estaban llenas de esos extraños seres y de otras abominaciones creadas por el conocimiento humano. Mi cuarto esta oscuro, pero cada rincón parece esconder una de esas extrañas criaturas: sus cuerpos y caras mutiladas; sus ojos blancos; su hambre antropófaga. Recuerdo los gritos estremecedores de aquellos que caían bajo los dientes y las manos de esos escalofiantes seres, y poco a poco los caídos iban perdiendo su humanidad. Sus rostros mutilados se ponían grises, sus ojos se tornaban blancos, era como ver a un zombi de ...